El uso adecuado de los productos de limpieza es fundamental para garantizar espacios limpios, seguros y saludables, tanto en el hogar como en comercios, instituciones y otros entornos de uso diario.
Muchas veces se piensa que usar mayor cantidad de producto mejora los resultados, cuando en realidad una dosificación incorrecta puede generar efectos contrarios: desperdicio, daños en superficies, riesgos para la salud y una limpieza poco eficiente. Cada producto está formulado para cumplir una función específica y debe utilizarse siguiendo las recomendaciones del fabricante.
El uso correcto de los productos de limpieza permite:
- Obtener una desinfección y limpieza efectivas.
- Reducir riesgos como irritaciones, intoxicaciones o mezclas peligrosas.
- Proteger pisos, muebles y superficies.
- Optimizar el consumo y evitar gastos innecesarios.
Además, leer las etiquetas, respetar las instrucciones de uso y almacenar los productos de forma segura son prácticas esenciales para prevenir accidentes, especialmente en hogares con niños o mascotas.
Adoptar hábitos responsables en el uso de productos de limpieza no solo mejora los resultados, sino que también contribuye al cuidado de la salud y al bienestar de quienes habitan o visitan los espacios.




